Trabajamos para Ayudar a los más necesitados

24 de julio de 2015

El desperdicio de alimentos

A diario se desperdician grandes cantidades de alimentos que podrían haber sido consumidos o a los que se les podría haber dado otro uso. ¿Qué medidas podemos tomar para reducir la cantidad de alimentos que desperdiciamos, para ahorrar dinero y recursos naturales y ayudar a garantizar la alimentación de los más necesitados?.

¡Desperdicio...!

Se calcula que, en Europa, se malgastan 89 millones de toneladas de alimentos cada año. Se desperdician alimentos en cada etapa de la cadena alimentaria, del agricultor al consumidor, productores, procesadores, comercios minoristas, proveedores de servicios de catering y consumidores.

En consecuencia, disminuir el desperdicio de alimentos ocupa uno de los principales puestos en el orden del día de las instituciones europeas. El Parlamento Europeo ha hecho un llamamiento para que se tomen de inmediato medidas colectivas con el fin de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos antes de 2015, mientras que la Comisión Europea se plantea dicha reducción para 2020; siendo los alimentos una de las principales prioridades de su "Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos". Este ambicioso objetivo requiere esfuerzos conjuntos de toda la cadena de suministro de alimentos.

Faltan datos normalizados sobre el desperdicio de alimentos, especialmente en los sectores de manufactura y comercio minorista.

Los mayoristas y minoristas se enfrentan a retos logísticos, incluida la gestión de las existencias: la anticipación de la demanda y el correcto almacenamiento, el cumplimiento de las expectativas de calidad del producto y la coordinación entre sectores.

En lo que respecta a las cocinas de los hogares y del sector hostelero, las principales explicaciones para el desecho de alimentos (desperdicio que podría evitarse) son que se trata de restos en los platos, excedentes de cocina o de productos no consumidos en su debida fecha. En este caso, el desperdicio hace referencia tanto a la concienciación y a la actitud de los individuos como a habilidades prácticas de gestión de los alimentos, tales como la planificación, el racionamiento y el almacenamiento. Las causas del desperdicio en los hogares pueden variar en función de factores regionales, incluido el clima, el estatus socioeconómico o la cultura, por ejemplo, la costumbre de preparar más comida de la que se puede consumir y de que sobre.

¡Actuar contra el desperdicio...!

En Europa, existen más de cien iniciativas para reducir la acumulación de residuos alimenticios. Las estrategias incluyen la concienciación a través de campañas, información, formación, mediación de residuos y mejora de la logística. Sin embargo, la actividad es reciente y la evaluación limitada, por lo que se debe continuar con ambas.

Como afirma la Organización para la Alimentación y la Agricultura, "es necesario darle un uso apropiado y beneficioso a los alimentos seguros que se desechan en la actualidad". Se estima que el desperdicio de alimentos aumentará con el crecimiento de la población, la demanda de alimentos y el aumento de la riqueza. La concienciación, y tomar medidas de eficiencia al respecto, resultarían beneficiosas para nuestro bolsillo y muy positivas a nivel mundial.


Referencia de textos de:
Comisión Europea.
Organización para la Alimentación y la AGricultura
Política alimentaria de la UE
Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo